Michael Sessions Mow

 Una actitud firme y lúcida    

Mike qHace tiempo que rondan en los ambientes intelectuales vinculados con las artes algunos interrogantes que no son triviales. Yo no soy precisamente un crítico de arte, pero me siento integrante de la cofradía de los intelectuales y me formulé esas preguntas en muchas ocasiones.

Cuando asistí, un año atrás, a la muestra de Marcel Duchamp, un creador al que conocí desde mi casi adolescencia, comenté con pesar que en ningún punto del recorrido sentí la más mínima emoción artística. Con varios colegas y amigos coincidimos: “no se me movió ni un pelo”. ¿Eso es bueno?

En los últimos tiempos se agitan los nombres de presuntos artistas que transitan entre la farándula y prestigiosas salas de remates, con comentarios que se refieren más a la cotización millonaria (y a todas luces desproporcionada) de sus obras, que a la sugestión o belleza que surge de las mismas. ¿Eso es bueno?

La presencia de los mecenas fue gravitante en muchas épocas del arte, y por suerte se trataba casi siempre de personajes ilustrados y cultos, que gozaban además de vastos patrimonios económicos. Pero a la hora de apoyar a un creador prevalecía su condición de cultos y sabios.

En la actualidad, las leyes del mercado llegaron a encumbrarse en el mundo del arte al extremo de que el dilema es “estar en el mercado o no ser contemporáneo”, lo que se buscan son “productos”.

En esa línea, algunos marchands astutos y audaces promueven en los medios a artistas mediocres y frívolos; logran por mediación de cronistas también mediocres el posicionamiento de estos que designé como “presuntos artistas”, y esta pantomima culmina en las grandes casas de subastas, donde jóvenes casi imberbes manejan el martillo como el dedo de Dios y alcanzan los titulares de los diarios. ¿Es bueno esto?

Este acaso largo soliloquio acudió a mi mente después de repasar algo más de 20 obras de Mike Sessions, un suizo al que no vacilo en calificar como un artista. Por lo que sé, Mike no frecuenta los ambientes donde se anudan relaciones y contactos. Es lo que se llama “de bajo perfil” y trabaja en soledad con una actitud firme y lúcida que se revela en casi todas las pinturas que tuve ocasión de contemplar.

Aunque no tuve aún la oportunidad de conocer estos trabajos en vivo y en directo, la fidelidad que hoy se obtiene en los medios electrónicos me permite percibir los tonos y las texturas, la destreza con la que maneja los colores y el trazo decidido y obstinado de su dibujo.

Por momentos se expresa en acordes abstractos, en la mayoría de los casos hay un lenguaje de nueva figuración que se traduce en ritmos y equilibrios armónicos. El manejo cromático es, en ese sentido, a la vez seguro y arriesgado, y revela un sólido oficio por parte del autor.

Me parece pertinente, porque este escrito será leído fuera de la Argentina, aclarar que el rótulo de Nueva Figuración alude a una corriente que se inició en mi país hacia finales de 1961. A tal punto que muchos lo bautizaron como  Nueva Figuración Argentina. Fueron cuatro talentosos y diestros pintores jóvenes (Deira, Macció, Noé y De la Vega) los que medio siglo atrás impusieron, en pleno auge de la pintura abstracta, geométrica o postgeométrica, un lenguaje basado en el uso libérrimo de la figura y en un planteo expresivo muy libre.

Acabo de ver, en el inicio del otoño en el hemisferio Sur, una muestra del artista Pedro Roth (Mikrokosmos) en la que este maestro nos regaló momentos de gran alegría visual y espiritual. He aquí, otra vez, la nueva figuración, porque aquella corriente de 1961 no intentaba ser una moda temporaria sino –a mi modo de ver- una actitud, una forma de encarar el compromiso del pintor frente a la vida y a su contorno, dirigida a la emoción del espectador. Y ese es, precisamente, el objetivo de Mike.

Vuelvo al comienzo: si en lugar de observar los 22 trabajos de Mike Sessions en una pantalla digital yo los hubiera examinado recorriendo las salas de una galería o un museo, es seguro que algo habría cambiado en mí, en mi espíritu y en mi repertorio sensorial, luego de esa experiencia. Y eso es bueno, porque eso es arte.

mike2Por su propia naturaleza, los rótulos son siempre limitativos y hasta cierto punto reduccionistas. Esa es la razón por la cual uno trata de evitar que se encierre en un marco una cierta forma de expresarse artísticamente. De tal modo, cuando se me ocurrió instalar al vocabulario de Mike Sessions en la Nueva Figuración lo hice sin intenciones de trazar barreras a un lenguaje que puede encontrarse desde las cuevas de Altamira hasta las caligrafías suaves o nerviosas de grandes artistas contemporáneos. Paul Klee es para mí un ejemplo sublime de lo que trato de decir.

 

Luis J. Grossman

 

El arquitecto Luis J. Grossman (argentino), trabajò a lo largo de 31 años como columnista de Arquitectura del Diario La Nación de Buenos Aires. Fué titular de cátedra en la Universidad de Buenos Aires y es actualmente, Director General del Casco Histórico de Buenos Aires. Ha publicado varios libros, muchos de ellos, agotados.

Last Updated on Friday, 30 March 2012 22:48

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Michael Sessions Mow, born 31 oct 1948 in Ancon, Panama. Its multi-ethnic origins - his father Scottish and Native American and his mother Anglo Chinese, gave him innately a unique opening to the world. Following his father, Mike grew up in different countries of South America and absorbing different cultures such as Indian communities in Central America, Bolivia, Colombia, Argentina, Chile, Nicaragua and Panama. These events, coupled with its origins have greatly influenced his artistic colorful.
© Michael Sessions Mow | credits - rudy novena - www.novena.ch